Cómo leer el recibo de tu banco, qué parte está topada por ley y qué preguntar para pagar menos. Sin vender nada: el datáfono no es nuestro.
Casi ninguna dueña sabe cuánto le cuesta cobrar con tarjeta, y no es por dejadez: el recibo del datáfono está escrito para que no se entienda. Aquí lo desmontamos por partes.
En corto: lo que pagas por cada cobro con tarjeta son tres cosas sumadas: la tasa de intercambio, las tasas de Visa o Mastercard y el margen de tu banco. Solo la primera está topada por ley: el Reglamento (UE) 2015/751 la limita al 0,2 % en tarjetas de débito y al 0,3 % en las de crédito de particulares emitidas en Europa. Todo lo que pagues por encima de eso es margen negociable. Y una cosa que mucha gente no sabe: en España no puedes cobrarle un recargo a tu clienta por pagar con tarjeta.
Cuando te dicen «te cobramos el 0,9 %», ese número es la suma de esto:
Va al banco que emitió la tarjeta de tu clienta, no al tuyo. Es la única parte topada por ley, y es la más grande de las tres.
Lo que cobran las redes por mover la operación. Ni tú ni tu banco las negociáis: son iguales para todo el mundo.
Lo que se queda quien te puso el datáfono. Esta es la parte que se negocia, y la única donde puedes mejorar tu tarifa.
Si tu contrato es de «tarifa plana» te dan un porcentaje único y no ves el reparto. Si es de tipo intercambio más más, te desglosan las tres. Pedir el desglose es gratis y es el primer paso para saber si te están apretando.
El Reglamento (UE) 2015/751 puso techo a la tasa de intercambio en toda Europa:
0,2 % del importe en tarjetas de débito de particulares (artículo 3).
0,3 % en tarjetas de crédito de particulares (artículo 4).
En un corte de 25 €, ese 0,2 % son cinco céntimos. En unas mechas de 90 €, dieciocho.
Si tu tarifa total es del 0,9 %, en ese corte de 25 € pagas 22 céntimos: cinco van al tope legal y diecisiete son lo demás.
Y la letra pequeña, que importa:
El tope vale para tarjetas de particulares emitidas en Europa. Las tarjetas de empresa y las de fuera del espacio europeo no tienen tope, y salen bastante más caras.
Por eso una clienta que paga con la tarjeta de su empresa te cuesta más que la de al lado. No es cosa tuya y no puedes evitarlo.
Es la duda que más se repite, y la respuesta es corta:
Añadir un suplemento por pagar con tarjeta —el famoso «con tarjeta son 50 céntimos más»— está prohibido en España para las tarjetas cuyas tasas de intercambio regula el Reglamento (UE) 2015/751, es decir, las de particulares europeas, que son la inmensa mayoría de las que verás en tu mostrador. Lo establece el Real Decreto-ley 19/2018, de 23 de noviembre, de servicios de pago.
No es una recomendación ni una costumbre del sector. Es una prohibición, y el sitio de al lado que lo hace lo está haciendo mal.
Poner un importe mínimo para pagar con tarjeta es otra cosa distinta y más discutida; si te lo estás planteando, consúltalo antes con tu gestoría, porque hay normativa de consumo autonómica que se mete en ello.
Llévatelas escritas. Es la parte de esta página que de verdad te ahorra dinero:
Si no te la desglosan, ya sabes por dónde van.
Muchos recibos llevan una cuota fija aparte del porcentaje. En un salón con pocos cobros, la cuota fija pesa más que la comisión.
Un mínimo de 10 céntimos destroza el margen de un flequillo de 8 €.
Si lo del sábado entra el martes, eso es tu tesorería, no un detalle.
El Bizum entre particulares es gratis; el de comercio no tiene por qué serlo, y cada banco pone lo suyo.
La respuesta decide si puedes usar una oferta de la competencia para negociar.
Con el recibo de un mes cualquiera y estas seis preguntas tienes más información que la mayoría de los salones de tu calle.
Seamos honestos: el datáfono es de tu banco y nosotros no podemos bajarte esa tarifa.
Lo que sí desaparece del todo es la otra comisión, la que te cobra el programa con el que gestionas las citas. Los marketplaces se llevan un porcentaje de cada clienta nueva que entra por su app: Booksy con su Boost, Fresha con su tarifa por cliente nuevo. Eso no es una tasa bancaria, es un peaje que decides pagar o no.
Y si lo que te preocupa es el otro lado de la cuenta, qué servicio te deja margen de verdad hace la cuenta entera. En Lanzo pagas 19,99 €/mes + IVA y nada más: ni porcentaje por reserva, ni por clienta nueva, ni cuota extra por cada empleada. Si quieres el número de tu caso, la calculadora de comisiones lo hace con tus datos, y en la comparativa están las tarifas de cada uno con su fecha.
De dónde sale todo esto. Los topes del 0,2 % y el 0,3 % están en los artículos 3 y 4 del Reglamento (UE) 2015/751 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2015, sobre las tasas de intercambio aplicadas a las operaciones de pago con tarjeta. La prohibición de cobrar recargo al cliente está en el Real Decreto-ley 19/2018, de 23 de noviembre, de servicios de pago. Revisado en septiembre de 2026. Las tarifas concretas de cada banco las fija cada entidad y cambian: esta página no publica ninguna. Contenido divulgativo, no sustituye al asesoramiento de tu gestoría.
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